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TRABAJA TU AUTOCONFIANZA Y AUTOESTIMA PARA LLENARTE DE VITALIDAD

Las personas más vitales tienen autoestima y un buen nivel de autoconfianza. Estas dos áreas de tu bienestar personal e íntimo son claves para sentirte bien contigo mismo a nivel psicológico. Te explicamos cómo se relacionan y te proporcionamos algunas estrategias para desarrollar y mantener un nivel saludable de autoconfianza y autoestima que repercutirá muy positivamente en tu vitalidad.

Autoconfianza y autoestima: ¿Son lo mismo?

Autoconfianza y autoestima son dos conceptos que a menudo aparecen juntos, pero, aunque están estrechamente relacionados, no son equivalentes. De hecho, la autoconfianza es una de las esferas del yo sobre la que se fundamenta la autoestima, pero no es la única.

La autoestima es un concepto global sobre el grado en que te valoras. Está determinada por varios componentes:

  • Autoconfianza, también llamada autoeficacia. Es la evaluación de las propias capacidades y habilidades, lo competente que crees que eres, para una tarea o un reto determinados.
  • Autoconcepto o autoimagen. Es la percepción sobre ti mismo a nivel más cognitivo. Es la opinión que tienes sobre ti mismo, sobre tu identidad.
  • Autorrespeto. Consiste en saber en qué medida te sientes digno y merecedor, y en qué medida te proteges. En qué nivel de prioridad te colocas a ti mismo y a tu bienestar.

Identifica la naturaleza de tu autoestima

La autoestima se construye sobre:

1. Tu historia personal de éxitos/fracasos y cómo han contribuido a llevarte a donde estás.

2. Si los éxitos obtenidos los consideras importantes.

3. A qué atribuyes las experiencias negativas, si sueles culparte por ello o no.

4. Si las personas importantes para ti te transmiten respeto, aceptación y cariño.

En base a estas percepciones y valoraciones de ti mismo, y en función de estos cuatro factores de influencia de la autoestima, esta se va desarrollando con una naturaleza distinta:

Autoestima alta o baja

AutoestimaEstableInestable
AltaTu autoestima es sólida y positiva. Te desenvuelves bien.Te sientes a gusto contigo mismo por norma general.Los fracasos te desestabilizan y los percibes como amenazas. Actúas a la defensiva.Monopolizas los debates.Puede haber agresividad.
BajaTe infravaloras independientemente de lo que ocurra.Tienes miedo a equivocarte.Eres indeciso.Sientes que nunca estás a la altura.Los acontecimientos tienen gran influencia sobre ti.Los éxitos te hacen sentir bien, pero por poco tiempo.La opinión de los demás influye mucho sobre la tuya.

Según con qué tipo de autoestima te hayas identificado, tendrás que centrarte en:

Actuar en consecuencia según autoestima

AutoestimaEstableInestable
Alta¡Sigue así!Trabaja tu concepción del fracaso y en gestionar adecuadamente las críticas. Tú mereces respeto, pero los demás también.
BajaProfundiza en el autoconocimiento de tus fortalezas. Cuestiona tus creencias negativas subyacentes.Conócete mejor para quitarte las etiquetas negativas que has asumido como identitarias. Trabaja tu autoconfianza.

 

AUTOCONFIANZA: ¿GARANTIZA LA AUTOESTIMA?

Tu autoconfianza se refleja en tu convicción fundamentada de que eres capaz de realizar una tarea o alcanzar una meta. Es el resultado de la evaluación que haces sobre si cumples los requisitos necesarios para actuar con éxito ante una situación.

Reflexiona sobre estas situaciones y, si te identificas con alguna, deberás trabajar tu autoconfianza:

  • Evitas los desafíos.
  • Crees que una tarea difícil está fuera de tu alcance sin siquiera intentarlo.
  • Cuando fracasas, te lo tomas de manera personal y te cuesta recuperarte.
  • No te comprometes con las actividades por miedo a fallar.

La autoconfianza se ve aumentada por estos 4 factores:

  • Si tienes experiencias anteriores exitosas basadas en la tarea que te ocupa. Estas corroboran que, efectivamente, eres capaz de afrontarla.
  • Si ante una tarea nueva has aprendido a observar a otras personas atentamente para basarte en su modelo de éxito. “Si los demás pueden, yo también”.
  • Si confías en las personas importantes para ti y en su opinión de que eres capaz. Ese puede ser el pequeño empujón que te falta para actuar con convicción.
  • Si sabes gestionar los estados negativos emocionales o físicos: un bajón puede reducir tu percepción de autoeficacia, pero sigues siendo capaz si te esfuerzas y encuentras motivación para no abandonar.

Una autoestima mitiga el efecto de la ansiedad o la inseguridad ante tareas o situaciones nuevas. Aprender a generalizar tu esfera de autoconfianza puede serte útil para mejorar tu autoestima, que, si es positiva y estable, te llenará por dentro de bienestar y vitalidad.

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