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RELACIONES TÓXICAS: ENEMIGAS SILENCIOSAS DE TU BIENESTAR EMOCIONAL

Las relaciones tóxicas suelen caracterizarse por que las personas implicadas se hacen daño mutuamente, pero en muchas ocasiones son incapaces de darse cuenta y terminar la relación. A veces se trata de incompatibilidad a nivel de valores personales o de maneras de entender el amor, el respeto y el cariño. 

Lo cierto es que las relaciones tóxicas siempre producen sufrimiento emocional. Incluso pueden darse situaciones de maltrato psicológico sutil y de dependencia emocional. Te ayudamos a detectar con estas 15 señales de que esa relación es tóxica y debes cortar cuanto antes para recuperar tu vitalidad.

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RELACIONES TÓXICAS: LOS 15 INDICADORES BÁSICOS

  1. La forma en que te trata, te habla o se comporta contigo te hace sufrir, en vez de aportarte felicidad.
  1. Lo que dice no concuerda con lo que hace. Cuando le confrontas con ello, suele escudarse en promesas vacías que luego no cumple. Sus palabras pueden ser preciosas, pero sus actos reflejan falta de consideración, cariño y respeto hacia ti.
  1. De forma recurrente, prioriza otras actividades y otras relaciones antes que a ti. Tampoco te incluye en esas situaciones.
  1. Existen dinámicas de dependencia. O bien te repite una y otra vez que te necesita para ser feliz o bien te hace sentir que sin él/ella no valdrías para nada. Cuidado: no eres responsable de la felicidad de otras personas, solo de la tuya. Nadie es más responsable de tu felicidad que tú mismo.
  1. Demuestra miedo a que crezcas como persona y te desarrolles, incluso puede intentar impedírtelo. Cree que dejarías de “necesitarle”; no entiende el amor sin los sentimientos de necesidad o dependencia.
  1. Exige exclusividad en la relación, no está conforme en compartir actividades con otros amigos o familiares. Da la sensación de que quiere competir con ellos por tu amor y cariño, habla mal de ellos o te intenta poner en contra de personas a las que quieres.
  1. La presencia de los celos denota desconfianza, no amor. Esta persona no confía en ti, pide explicaciones excesivas sobre las personas con las que te ves y sobre tus horarios.
  1. Tiene comportamientos vigilantes o controladores que invaden tu privacidad. Revisa tus mensajes, tus gastos bancarios, tus horas de conexión, tus redes sociales… Esto proviene de una falta tanto de confianza, como de respeto.
  1. Te ves en la necesidad de negociarlo y aprobarlo todo, no puedes actuar libremente. Temes tomar algunas decisiones sin consultarlas por miedo a las consecuencias.
  1.  Recibes insultos, desprecios y/o humillaciones por su parte, ya sea en público o en privado. Estos comportamientos se consideran agresiones psicológicas y verbales que suelen pronosticar una situación de abuso. A veces son muy sutiles, pero te ponemos algunos ejemplos para que empieces a detectarlos.
  • Ironías o “bromas” recurrentes que tú sientes como ofensas. Por ejemplo, “es que no tienes sentido del humor…” 
  • Pequeños gestos hirientes, como sonreír con sorna cuando cuentas un problema.
  • Ignorar a la persona de forma reiterada: “que sí, que sí. No me importa”.
  1.  No hay diálogo ante los problemas. Actúa como si allí no hubiera ocurrido nada y se generan reproches y rencores.
  1.  Sientes que no acepta de verdad tu forma de ser. Constantemente te lanza indirectas o te dice claramente que quiere que cambies aspectos esenciales de tu identidad. Puedes tener la sensación de no ser “suficientemente bueno” para esa persona.
  1.  Utiliza la manipulación y/o el chantaje emocional para hacerte sentir mal y lograr tu sumisión: busca un desequilibrio de poder en la relación, a su favor. Así acaba consiguiendo lo que quiere de ti y si no, tú te sientes culpable. Las relaciones tóxicas no se plantean de igual a igual, y tienen una gran probabilidad de producir sufrimiento en los miembros.
  1.  Cuando hace algo por ti, inevitablemente llegan un tiempo después las exigencias de compensación. No hace las cosas de manera desinteresada porque te quiere, sino que las hace buscando un beneficio secundario. Si no lo obtiene, te reprocha todo lo que hace por ti.
  1.  Sientes que debes tener excesiva empatía para intentar justificar ante otros allegados su comportamiento. Cuesta mucho justificar lo injustificable: abre los ojos.

Aunque no aparezcan en esta lista, si los comportamientos de otras personas con las que tienes relación te hacen sentir mal la mayor parte del tiempo, te roban tu vitalidad o te aportan más problemas de lo que te enriquecen, reflexiona: sin duda son relaciones tóxicas para ti.

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