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HACER LAS PACES: IMPULSA TU VITALIDAD CON EL PERDÓN Y LA RECONCILIACIÓN

En ocasiones puede ser difícil perdonar y hacer las paces tras una decepción, un conflicto o tras aquellas situaciones que percibes como un ataque a tu persona. A veces también cuesta hacer las paces con uno mismo, con tus errores, con tu pasado. 

Repasamos las claves de saber perdonar, de la reconciliación, de la reparación del daño y, en definitiva, de todo lo que se necesita para hacer las paces y poder continuar con tu vida, manteniendo o no la relación. Los rencores son sentimientos negativos y tóxicos que minan tu vitalidad.

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HACER LAS PACES CON UNO MISMO

Muchas personas se reprochan a sí mismas cosas del pasado y viven con esa tortura interior del “¿Y si…?”: Si hubiera actuado de esta o aquella manera, si no hubiera tomado aquella decisión, si hubiera tenido un poco más de cabeza… 

Para hacer las paces contigo mismo, asume que:

  • Puedes equivocarte porque no eres perfecto. Nadie lo es.
  • Una mala acción o decisión no te convierte en una mala persona.
  • Sé indulgente con tu “yo” anterior. Ahora eres más sabio que entonces.
  • No puedes cambiar el pasado. Cambia el presente.
  • Positiviza tu pensamiento centrándote en formas de remediar esa equivocación en vez de regodearte en lo mal que lo hiciste.

RENCOR Y RESENTIMIENTO: DOS VENENOS PSICOLÓGICOS

Cuando te hablan de hacer las paces, en realidad el objetivo es librarse de:

  • La ira. Es una emoción natural ante lo que percibes como un ataque o una injusticia. Es bueno expresarla y exteriorizarla, pero cuando no es comprendida y reconocida por la persona que la ha ocasionado, puede permanecer y reconvertirse en otros sentimientos negativos más dañinos.
  • El rencor. Es un sentimiento más elaborado que se basa en el odio, es persistente en el tiempo, y puede enquistarse en tu interior y quedarse contigo durante años.
  • El resentimiento. Nace del dolor que has sentido por una situación conflictiva, que permanece dentro de ti porque no percibes que se haya subsanado, reparado o compensado ese daño.
  • El deseo de venganza. Es el último escalón del conflicto y surge de los anteriores. A causa de ellos, crece en tu interior una necesidad de devolver ese daño a quien te lo ha infligido, básicamente para que sufra igual que tú has sufrido y comprenda a través de su propia experiencia negativa tu enfado y tu dolor.

La ira es natural, pero el rencor, el resentimiento y la venganza son un veneno emocional para ti. Minan tu bienestar interno porque son un lastre con el que debes cargar todo el tiempo. 

Estos sentimientos tan negativos y tóxicos quedan atrapados dentro y pueden incluso hacerte cambiar tu forma de ser, y actuar de formas de las que luego no te enorgulleces y te reprochas a ti mismo. Es como estar permanentemente en guerra con la otra persona, pero también contigo mismo.

Además te provocarán estrés, nervios, tensión y malestar emocional, e incluso pueden traducirse en síntomas físicos como sobrecargas por tensión muscular, problemas intestinales, dolores de cabeza y un largo etcétera.

¿CÓMO HACER LAS PACES? ¿POR DÓNDE EMPEZAR?

Lo primordial en un proceso de reconciliación es que tengas claro que hay tantas versiones del conflicto como personas implicadas. Para hacer las paces necesitas:

1. Empatía

Abre tu mente al otro y deja a un lado tu ego y tu orgullo. Conoces bien tus sentimientos respecto al problema, pero párate un momento a pensar si estás teniendo en cuenta los sentimientos y la situación de la otra persona.

2. Comprensión

Busca los motivos que os han llevado a la guerra. Reflexiona, pregunta, escucha atentamente, considera las explicaciones y el punto de vista de la otra persona.

3. Aceptación

Nadie niega que tu enfado puede estar justificado. Pero debes aceptar que no todas las personas son iguales que tú, que cada uno tiene su manera de actuar y afrontar diferentes situaciones. Aunque no estés de acuerdo, acepta y sigue adelante. Acepta que no puedes decidir por los demás, pero sí por lo que te atañe a ti.

Si quieres librarte del lastre emocional que supone arrastrar un conflicto con alguien durante toda la vida, prepárate con estas tres capacidades para hacer las paces: perdona sinceramente y de corazón, y sentirás la liberación.

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