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CONSEJOS PARA POTENCIAR UNA BUENA RELACIÓN PADRE-HIJO

El vínculo entre padres e hijos, que se crea con la relación diaria de amor, confianza y respeto mutuo, es fundamental para el bienestar emocional de todos los miembros de la familia. Lograr un buen apego es la clave para conseguir una familia feliz y vital. En este post te contamos algunos consejos sobre cómo potenciar esta buena relación padre-hijo.

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¿CÓMO FOMENTAR UNA BUENA RELACIÓN PADRE-HIJO?

Nuestros hijos e hijas aprenden a ser mayores en casa. En todos los sentidos. Y en lo que se refiere a su salud psicológica, es en casa donde deben encontrar un afecto positivo, la transmisión de una escala de valores y el equilibrio emocional necesario. Y para lograrlo es clave establecer un buen vínculo entre padres e hijos. 

Es en casa donde se asimilan las pautas sobre cómo relacionarse con el entorno, fuera del ámbito familiar. Y por ello es tan importante el apego para un desarrollo psicológico infantil óptimo.

EL VÍNCULO ENTRE PADRES E HIJOS SEGÚN SU EDAD

Podemos señalar tres etapas en cuanto a la creación del vínculo con los hijos. La relación y la comunicación es muy diferente cuando se trata de un bebé, cuando hablamos de un niño pequeño o cuando ya nos encontramos con un adolescente.  

CREAR VÍNCULO CON EL BEBÉ

En esta etapa inicial de la vida es muy importante cubrir las necesidades básicas del bebé desde el afecto. No escatimes en muestras de cariño, físicas y verbales: abrazos, caricias, masajes… toda muestra de amor es poca para transmitir a tus hijos que estarás con ellos siempre que te necesiten. 

El vínculo emocional que el bebé crea con sus cuidadores le aporta seguridad y es una base excelente para el aprendizaje de las relaciones sociales.

Es importante que ambos padres participen de la gran variedad de conductas de crianza que se dan en la vida del bebé, para así  establecer una relación de apego seguro entre padres e hijos. 

LA RELACIÓN CON TU HIJO PEQUEÑO

Cuando tu hijo deja de ser un bebé la relación, las necesidades y la comunicación cambian. Ahora importa pasar tiempo de calidad juntos, dedicándole toda tu atención: 

  • Mientras jugáis, cocináis o tocáis un instrumento, estáis desarrollando una relación sólida. Reíd juntos, estimula sus sentidos y, sobre todo, conectad emocionalmente.  
  • Es importante prestar atención a sus sentimientos, incluso durante una “rabieta”. Transmítele que estás ahí y que aceptas sus emociones. 
  • Mírale a los ojos. A veces, el día a día impide ver lo que tienes delante. Incluso durante la rutina de llevarle a la escuela, deséale un buen día cuando os despidáis y pregúntale cómo le ha ido cuando le recojas. Esta conexión ayuda a crear un lazo que perdure. 
  • Responde a sus preguntas. No evites responder preguntas sobre las grandes dudas (la vida, la muerte, el sexo…). Debes responder desde la confianza. Básate en tus valores y creencias y responde amable y reflexivamente. Esto le transmite que puede contar contigo. 
  • Explícale tu vida. Escuchar historias sobre qué hacías en vacaciones, como te iba en la escuela, con tus amigos… le ayuda a sentirte cerca.     

COMUNICARSE CON UN ADOLESCENTE

Aunque parezca imposible, no solo no lo es, sino que es necesario comunicarte con tu hijo adolescente. Una buena relación en esta etapa está a menudo relacionada con mantener una buena conversación. Comentar lo que te pasa, cómo te sientes, hará que él o ella se abra más fácilmente y te exprese cuáles son sus sentimientos y que le está pasando. 

En cualquier etapa de su vida es importante que tu hijo o hija sepa que puede contar contigo, pero en esta edad tan difícil todavía más. Durante la adolescencia, las dudas sobre uno mismo y la construcción de la propia personalidad hacen que parezca que se rehuye el contacto, pero en realidad necesita más que nunca la aceptación familiar

Esto es lo que hace que sea tan importante mantener el contacto a través de la conversación. Hablar de lo que le interese en cada momento te aportará información sobre cómo está y cómo puedes ayudarle. Le transmitirá confianza y tranquilidad saber que estás ahí para lo que necesite. 

Dedicándole habitualmente tiempo de calidad, de atención exclusiva, conseguirás que confíe en ti. Durante este tiempo de calidad deja que sea él o ella quien decida lo que podéis hacer juntos; hablar, cocinar, completar un puzzle… Como ves, construir una buena relación padre-hijo no es flor de un día: requiere tiempo, dedicación, amor, comunicación y grandes dosis de paciencia. 

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