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MOTIVACIÓN DEPORTIVA PARA EMPEZAR A PRACTICAR EJERCICIO FÍSICO DE FORMA HABITUAL

Independientemente de la forma que elijas para ejercitarte, ya sea subir escaleras, andar 10.000 pasos diarios o realizar las tareas domésticas, debes hacerlo de forma progresiva. Esta es una de las claves de la motivación deportiva, pues solo afrontando el reto de forma paulatina podrás ponerte metas y motivarte para alcanzarlas.

Empezar a practicar ejercicio de forma habitual no es una tarea sencilla. Necesitas fuerza de voluntad y grandes dosis de motivación. En este artículo te damos algunos consejos para comenzar a entrenar y pautas que refuercen tu mente para lograr esta misión.

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CÓMO EMPEZAR A HACER EJERCICIO DE FORMA HABITUAL

Los beneficios de practicar deporte o ejercicio varias veces a la semana son muchos. Está demostrado que el ejercicio regular ayuda a mantener la buena salud y previene enfermedades. Pero también ayuda al carácter, a la disciplina y a la toma de decisiones en la vida cotidiana. 

Por lo tanto, el ejercicio tienen una serie de beneficios biológicos y psicológicos por los que las personas deciden establecer una rutina en la que la protagonista sea, precisamente, el ejercicio. No es tarea fácil, pero puedes ponerla en marcha siguiendo algunas pautas para trabajar la motivación deportiva. Debes poner todo tu empeño, energía y disciplina. pero también comenzar progresivamente, disfrutando cada paso. Y, ante todo, debes tener plena confianza en ti mismo.

Te proponemos, que para animarte a comenzar una rutina de ejercicio, sigas estas pautas:

  • Empieza por definir qué es ejercicio para ti. Solo te motivarás si practicas una actividad que te guste y que sea factible realizar. Plantéate también si la puedes realizar en tu entorno.
  • Comienza la práctica de forma progresiva. Empieza por un ejercicio fácil que te permita ir adaptando tu cuerpo pero también tu mente al nuevo hábito. Si comienzas por una actividad que te resulta muy complicado completar, es más fácil que abandones tu objetivo.
  • Elige otra actividad que ya forme parte de tu rutina diaria que te sirva como recordatorio. Puedes poner también una alarma en el móvil o escribir un nota que te lo recuerde. sin embargo, conviene que lo asocies a otra rutina que ya tengas completamente asimilada. Por ejemplo: «iré al gimnasio antes de ir a por los niños al colegio» o «saldré a caminar después del café de la tarde». 
  • Establece una recompensa que solo conseguirás si cumples con el objetivo de hacer ejercicio. Debe ser un premio que refuerce el hábito saludable y positivo de realizar una actividad física, así que descarta la chocolatina o las patatas fritas. Algunas de las recompensas que te recomendamos pueden ser:
    • Una ducha de agua tibia relajante con un jabón de lavanda.
    • Estirar con calma y practicar técnicas de respiración para relajarte totalmente después de la sesión.
    • Preparar y tomar un café o té con calma y escuchando tu música favorita.
    • Reserva un espacio y lugar para ti donde relajarte y ver tu serie favorita.
  • Por último, lleva un registro de tus avances que puedas compartir. Puede ser una aplicación, un bloc de notas o un blog. La idea es tener una especie de cuaderno de bitácora que te ayude a recordar tus logros y, lo más importante, a comprobar tu mejora.

MOTIVACIÓN DEPORTIVA PARA EMPEZAR A PRACTICAR EJERCICIO

Además del ejercicio, es importante adaptar nuestros hábitos diarios a una rutina más saludable. Para ello, es fundamental comer sano, descansar, visualizar tu objetivo de vitalidad y compartir estas nuevas rutinas y el ejercicio con tus allegados. 

Si a esto le sumas la motivación deportiva, tienes todos los ingredientes en la mano para alcanzar tus objetivos de vitalidad. Pero ¿qué es la motivación deportiva, hay diferentes tipos? Salgamos de dudas.

La motivación deportiva es esa fuerza que mueve a las personas a realizar ejercicio o un deporte concreto. Para ello, es necesario que encuentres satisfacción en la actividad física que vayas a poner en práctica. Pero no solo este factor es el que te impulsa a realizar ejercicio. La motivación tiene dos dimensiones fundamentales:

  1. Dirección: Es decir, la tendencia a acercarse o evitar una meta u objetivo propuesto.
  2. Intensidad: O lo que es lo mismo, la magnitud de la conducta que te lleva a acercarte o evitar las metas y objetivos planteados.

Debes tener en cuenta también que existen diferentes tipos de motivación. Principalmente, la básica y la cotidiana. 

  • La motivación básica es la que te mueve a practicar una actividad deportiva basándote en los beneficios que le reporta a tu cuerpo y mente.
  • La motivación cotidiana es la que aparece en el día a día a medida que avanzas en la práctica del deporte o ejercicio elegido. En este punto, tienen mucha importancia la satisfacción que la práctica del deporte supone mientras se está realizando y al terminar.

REFUERZA TU MENTE PARA EMPRENDER UNA ACTIVIDAD FÍSICA EN 4 PASOS

¿Cómo poner en práctica todos los consejos y recomendaciones? Te proponemos un sencillo ritual para que te resulte más sencillo ponerte en marcha y empezar a entrenar. 4 pasos que no te quitarán tiempo, pero lograrán la diferencia:

  1. Relaja la mente
  2. Visualiza la meta
  3. Confía en ti
  4. Aprende del fracaso.

¿Sientes el impulso de comenzar a ejercitarte o de mantener tu rutina? Recuerda que para tener éxito no basta con salir a correr cada mañana sin más. Debes preparar tu cuerpo y tu mente para afrontar ese nuevo reto semanal. Acude a técnicas de motivación deportiva, como las de este artículo, e incorporar el ejercicio a tu rutina de forma progresiva. Esta será la clave del éxito para alcanzar todas tus metas. ¡No renuncies a potenciar al máximo tu vitalidad!

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