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CONVERSACIONES QUE NUTREN TU VITALIDAD

Compartir preocupaciones te calma; explicar los proyectos anima; escuchar a los demás aporta conocimiento y las conversaciones profundas son estimulantes intelectualmente, activan el pensamiento y fortalecen la memoria. En general, este contacto humano directo genera bienestar porque eres un ser social y necesitas relacionarte.

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Pero para que esto sea así, tienes que ser hábiles en el diálogo, maestros no solo de la palabra sino también de la mirada y de la expresión del rostro, de la voz y del silencio. Algunos gestos te harán más sociable y puedes aplicarlos en tus conversaciones con los demás. 

Así pues, hay que saber conversar. Y conversar no es lo mismo que hablar. Hay personas que hablan mucho y por ello se creen muy comunicativos y sociables, pero en realidad no llegan a conectar con los demás. Una conversación es lo opuesto a un monólogo. Conversar es compartir, escuchar, preguntar, sugerir, dejar que los demás aporten también algo valioso: sus experiencias, puntos de vista, dudas y deseos.

10 CARACTERÍSTICAS DE LA PERSONA QUE SABE CONVERSAR

  1. Se expresa claramente y con gracia.
  2. Utiliza un vocabulario que los demás comprendan.
  3. Mantiene un tono de voz sereno y positivo.
  4. No busca llamar la atención a toda costa, planteando ideas fuera de lugar o provocando a los interlocutores.
  5. No critica a los presentes ni a los ausentes.
  6. Es un buen escuchador. No interrumpe ni se solapa con otros hablantes.
  7. No pretende competir con los demás.
  8. Es tolerante con las opiniones ajenas.
  9. No presume ni fanfarronea de conocimientos, posición social, belleza o cualquier otra virtud que crea poseer.
  10. No habla de temas que puedan hacer sentir mal al interlocutor.

CONSEJOS PARA MEJORAR TUS CONVERSACIONES

  1. Mantente informado sobre la actualidad y a través de distintos medios. Te dará enfoques distintos de la realidad.
  2. Cultiva tu curiosidad por áreas del conocimiento que hasta ahora no te han interesado: literatura, ciencia, psicología, deporte, cine, música, enología. Lo importante es que no seas una persona «monotema». O peor: sin tema.
  3. Sé proactivo, participa, inicia nuevos temas.
  4. No te limites a contestar con monosílabos.
  5. Acaba las frases. No expliques las cosas de forma desordenada, con tics y muletillas, con prisas para acabar.
  6. No monopolices la conversación, aunque notes que los demás están escuchando embobados. Da la oportunidad a los demás.
  7. No vayas de fanático (en fútbol, política, religión, etc.).
  8. No te distraigas. Céntrate en la conversación.
  9. No des consejos si no te los piden.
  10. Utiliza las small talks (breves diálogos sobre temas triviales) para situaciones de compromiso, como inicio de una conversación más formal o en momentos en que no es posible una en profundidad. Pero no te quedes en una conversación intrascendente por mucho rato. Las charlas vacías acaban cansando.

Cuando estás en contacto con los demás, intercambias energía que se transmite a través de lo que dices y cómo lo dices.

Por lo tanto, disfrutar de las charlas más livianas o de las más profundas conversaciones es una de las fuentes cotidianas de vitalidad. Igual que en la comida o el ejercicio físico, la conversación también es un hábito que se puede entrenar.

En la categoría «relaciones» de Entrena tu Vitalidad, puedes encontrar algunos de mis consejos relacionados con la forma en la que nos relacionamos con los demás: cómo puedes contagiar tu vitalidad e incluso cómo mejorar tus relaciones si eres una persona tímida.

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