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10 ejercicios mindfulness para niños

El mindfulness es una práctica de meditación que te ayudará a tomar consciencia de tus emociones y a estar abierto a ellas sin emitir ningún tipo de juicio. Persigue aceptar tus reacciones y emociones en lugar de evitarlas. Con esta técnica conseguirás tener una visión de lo que te sucede en el presente, con lo que conseguirás una actitud más vital. Además, con el mindfulness podrás desarrollar facetas como el autocontrol o la resiliencia, uno de los pilares de la vitalidad.

¿Es adecuada para niños? Rotundamente sí. Los niños tienen la capacidad de abstraerse en “su mundo” ante los diferentes impactos que reciben a diario. Pero es habitual que les cueste concentrarse y que tengan tendencia a la falta de atención. Esto es debido a que están sometidos a multitud de estímulos y a un ritmo de vida acelerado, que les obliga a mantenerse permanentemente activos y sin tiempo para aburrirse.

 

Beneficios que aporta el mindfulness a los niños

1. Mejora su capacidad de atención

Pueden aprender a vivir de una manera más plena y consciente, centrando su atención en el presente. La potenciación de su capacidad de atención y motivación tiene una clara incidencia en su rendimiento escolar, ya que les ayudará a ser más eficientes.

2. Les ayuda a reconocer sus emociones

Les ofrece herramientas para identificar sus estados de ánimo y gestionar sus enfados o momentos de tristeza.

3. Potencia su autocontrol

Pueden controlar sus miedos evitando que les bloqueen. Aprenden a ser menos impulsivos y a ser capaces de responder correctamente.

 

10 sencillos ejercicios de mindfulness que puedes practicar con niños en casa

1. Escuchar sonidos

Se trata de escuchar el sonido de un instrumento. En esta actividad debes utilizar instrumentos con una gran vibración, como por ejemplo una campana. Hay que mantenerse en silencio dejándose llevar por el sonido para potenciar la concentración.

2. Mirarse a los ojos

Este juego de mindfulness, además de desarrollar su atención, es indicado para despertar la empatía y crear vínculos afectivos. Te sientas en pareja, uno frente al otro, y os miráis a los ojos, sin perder el contacto.

3. Saltos

Hay que saltar durante un minuto. A continuación, sientas a los niños con los ojos cerrados y con las manos en el pecho para sentir los latidos del corazón y la respiración. Puedes explicarles cómo el movimiento les puede ayudar a cambiar su estado de ánimo. Esta actividad les ayuda a tomar consciencia sobre sus sensaciones corporales.

4. Compañero de respiración

Para iniciar a los niños en el conocimiento y en la toma de conciencia de su respiración este ejercicio es muy adecuado. El niño debe tumbarse boca arriba con su juguete favorito encima de su barriga. Deben centrar su atención en cómo sube y baja su juguete, al ritmo de su respiración.

5. Respiración de la abeja

Este es otro ejercicio centrado en la respiración que les ayuda a calmarse. Deben taparse las orejas con los dedos, cerrar los ojos e imitar el sonido de las abejas. Es un ejercicio de control que invita a la interiorización y les ayuda a calmar sus ánimos.

6. La meditación de la rana

Las ranas pueden permanecer muy quietas observando lo que pasa a su alrededor. Su barriga se hincha cuando les entra aire y se deshincha cuando les sale. Se trata de respirar como una rana, para que noten el movimiento de la barriga sin prestar atención a otros estímulos. Con este ejercicio el niño aprende a ser paciente, a relajarse y a estar calmado.

7. Tomar consciencia de lo que comen

Hay que comer lentamente para desarrollar una relación placentera con los alimentos. Te sugerimos que utilices una fruta por su vistosidad, como el kiwi. Empieza observándola: el color, la textura y su olor. Después de pelarla y observar sus diferentes texturas, empezad a comerla con los ojos cerrados, mordiéndola y masticándola lentamente para potenciar las sensaciones que se despiertan en el gusto.

8. Comunicación para aceptar emociones

Este ejercicio les ayuda a aceptar sus emociones. La mejor manera de hacerlo es identificarlas estando a su lado. Hazles saber que comprendes su tristeza o enfado. Ayúdales a reconocerlas e identificar su origen, pero sin juzgarlas. Les ayudarás a reflexionar sobre lo que sienten.

9. Relajarse antes de dormir

Cuando ya están en la cama, puedes poner en práctica un ejercicio de relajación guiada, a modo de radiografía corporal. Pídeles que cierren los ojos y vayan trasladando su atención a las distintas partes del cuerpo. De este modo se tranquilizan y toman conciencia de su cuerpo.

10. Fomentar la gratitud

Podemos ayudar a los niños a ser agradecidos y que pongan su foco de atención en todo lo que tienen y no en lo que desean. Escoge un momento de la semana para repasar todas las cosas buenas que tienen en el presente para que aprendan a valorarlas.

La mejor enseñanza sobre mindfulness que puedes transmitir a los niños es practicarlo con ellos. Aparca tus preocupaciones y convierte en especiales algunos momentos de tu día a día y compártelos con tu familia. Regístrate en Espacio Vitalidad y encuentra consejos y herramientas para realizar actividades o practicar ejercicios de relajación y meditación.

 

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