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5 EJERCICIOS PARA DEJAR DE SOMATIZAR. ¡DESCÚBRELOS!

Somatizar significa convertir los trastornos psíquicos en síntomas orgánicos y funcionales. ¿Cómo sé si estoy somatizando?

Somatizar es la expresión física del malestar psicológico. No es un problema mental, sino consecuencia de la relación entre mente y cuerpo.A menudo, los problemas que percibe tu mente, se convierten en síntomas físicos. Los problemas emocionales, el estrés y la ansiedad son dos de las principales causas de somatización. A través de ellas se originan síntomas orgánicos y funcionales que generan malestares físicos.

Los síntomas físicos que se generan cuando tienes niveles altos de estrés y/o problemas emocionales producen dolores aparentemente inexplicables de abdomen, cabeza, náuseas, vómitos… que provocan dificultades en nuestro día a día.

Si se tiene depresión o ansiedad, no se regula de una manera eficaz el sistema inmune, y ello produce una especie de ambiente inflamatorio en el cuerpo. Tu cuerpo altera las defensas, las hormonas, el metabolismo y neurotransmisores como la serotonina, que es la que nos da el estado de serenidad. Los síntomas de la somatización son sensaciones amplificadas que las personas sienten con especial sensibilidad y que es preciso aprender a reinterpretar para que no vuelvan a reproducirse. Si quieres mejorar tu vitalidad, sigue leyendo y descubrirás ejercicios para dejar de somatizar.

LOS 5 EJERCICIOS IMPRESCINDIBLES PARA DEJAR DE SOMATIZAR

1. RECONOCE LAS EMOCIONES NEGATIVAS

En primer lugar, algo imprescindible para dejar de somatizar, reconoce las emociones negativas con las que convives a diario y pueden ser la causa de somatizar, es esencial. Dale la vuelta a lo negativo para ganar vitalidad.

Identifícalas y expresarlas en voz alta, es la mejor manera de evitar retroalimentarlas dándole vueltas y vueltas. Determinar las emociones te permitirá buscar alternativas. Además, toma conciencia del momento presente, ya que te ayudará a no tener ansiedad ni estrés. La atención plena permite el restablecimiento del equilibrio emocional y es uno de los ejercicios claves para dejar de somatizar.   

2. TU CUERPO ES LA CLAVE

El cuerpo es la clave para empezar a revertir una respuesta fisiológica inadecuada. Además, no te olvides de que ¡todo está en nuestra mente! Algunos hábitos, como seguir una dieta sana y hacer ejercicio, te ayudarán a sentirte mejor por dentro y por fuera.

Algo tan sencillo como caminar, genera energía y aporta grandes beneficios tanto a tu cuerpo como a tu mente. Recuerda que los músculos son un órgano metabólico muy importante, que ayudan a equilibrar el sueño y el estado emocional.

¡Cuida tus defensas! Está demostrado que las personas con las defensas bajas, que no sienten control sobre su cuerpo, pueden empezar a notar síntomas de estar somatizando.

3. RESPIRA LENTA Y PROFUNDAMENTE

Hay que evitar las situaciones que te generan más estrés o, al menos, tratar de afrontarlas. Respira de forma lenta y profunda. Coloca una mano sobre el abdomen y la otra sobre el corazón, te ayudará a relajar el cuerpo y la mente. Necesario para mejorar la estimulación y conexión cuerpo-mente para dejar de somatizar.

Sobre todo, dejando la mente en blanco y estando atento a cada respiración, hinchado mucho la barriga y dejando que el aire salga solo. A esto se le llama respiración infra diafragmática, y estaría bien que lo puedas realizar una vez al día. 

4. ACTIVIDADES RELAJANTES

Puedes poner en práctica técnicas de control de estrés o ejercicios de mindfulness para evitar la somatización. El sistema nervioso se relaja a través del ejercicio físico, de actividades placenteras como la música, la lectura o ejercicios de meditación.

Hay diferentes ejercicios como el yoga que te permiten un equilibrio entre la mente, el cuerpo y el bienestar. Busca un lugar tranquilo, usa ropa cómoda, adopta una postura adecuada y concéntrate. Recuerda, la clave no está en el tipo de técnica, si no en incorporar rutinas en tu día a día y, en la repetición y la constancia.

Es importante que tengas en cuenta el momento presente. Acepta las experiencias y las reacciones a ellas como naturales. No se trata de controlar el malestar por somatizar, sino de reducirlo para dejar de somatizar.

5. ESCUCHA MÚSICA

¿Por qué la música? Cuando escuchas música que te gusta, aumenta la producción de dopamina, un neurotransmisor que activa tu centro de placer. Esto produce una sensación de alegría y desconexión en el cerebro.

Además, si te dejas llevar por tus canciones favoritas, la cortisona (la hormona relacionada con la ansiedad) se reduce y la mente libera tensiones. Escuchar música también tiene otros efectos positivos como aliviar el dolor, estimular el aprendizaje, la concentración y reducir la presión arterial. Así que, si tienes indicios de estar somatizando, escucha tu canción favorita y ¡relájate para dejar de somatizar!

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