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PROBLEMAS DE PAREJA: ¿CÓMO SOLUCIONARLOS?

Las relaciones sociales, y especialmente las de pareja, constituyen uno de los motores de tu vitalidad, tal y como se concluyó en el II Estudio de Vitalidad. Un buen nivel de vitalidad, a su vez, tiene un impacto muy positivo en las relaciones de pareja. Te invitamos a descubrir nuevas formas de desarrollar tu vitalidad y prevenir así algunos de los clásicos problemas de pareja como la rutina, el aburrimiento y el descenso del interés sexual.

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Una de las claves de la buena salud de la pareja a largo plazo es el compromiso mutuo. Pero no solo el compromiso con la otra persona como tal, sino en la relación, en el esfuerzo por conseguir un proyecto compartido y el interés en mantener la vitalidad y el bienestar juntos. Esta actitud suele prevenir muchos problemas de pareja y, cuando estos se presentan, resulta determinante para encontrarles solución.

Las fuentes clásicas de problemas en la pareja suelen ser la falta de comunicación, el caer en la rutina, la pérdida de interés sexual o la ausencia de respeto y compromiso mutuos. También pueden venir de diferencias en los valores fundamentales de los miembros o por la ausencia de un proyecto vital compartido. 

Sea como sea, muchos de estos problemas pueden desaparecer cuando aplicamos los consejos de pareja que os explicamos a continuación y que son la clave de las parejas duraderas, exitosas, vitales y felices.

  • Comunicaos

Sea cual sea la causa del problema que has detectado en tu relación de pareja, el primer paso siempre debe ser hacer partícipe a la otra persona. Las personas no podemos leernos el pensamiento, así que no esperes que tu pareja se dé cuenta de algo por arte de magia. La comunicación es uno de los pilares fundamentales de las relaciones. Ya sabes: la gente, hablando se entiende.

  • Hablad con sinceridad, pero con respeto

No evitéis el conflicto ni te cierres, pero ten siempre presente el bienestar de tu pareja. Las discusiones pueden ser muy enriquecedoras, llegando incluso a reforzar el vínculo y aumentar la intimidad, siempre y cuando no dañes a la otra persona por el camino. Sé amable en tu sinceridad, ten paciencia y pon en práctica tus capacidades empáticas.

  • Afrontad la situación como equipo 

La pareja es cosa de dos. Las preguntas más útiles son las que incluyen a ambos miembros. ¿Qué puede hacer cada uno de nosotros para contribuir a la solución? ¿Qué podemos hacer juntos?

  • Evitad los rencores

No desperdiciéis tu tiempo y energía en guardar rencor. Las parejas vitales se centran en cuidar uno del otro y procurarse bienestar mutuo, en los gestos del otro que les hacen sentirse valorados y amados. Dejad de buscar activamente motivos de enfrentamiento y cuando ocurran, id juntos a por la solución.

  • Llegad a acuerdos

En todas las relaciones se trata de dar y recibir, de saber hallar un equilibrio entre las necesidades de uno y otro. Para llegar a una solución intermedia que no perjudique a ningún miembro de la pareja, tendréis que aliaros contra el conflicto y priorizar el crecimiento de los dos como pareja por encima del interés individual. Para ello es indispensable que ambos partáis de un verdadero interés por resolver el problema.

  • Cread reglas de convivencia y de resolución de problemas

En toda sociedad hay leyes, y la pareja no deja de ser una sociedad de dos. Para aprovechar los acuerdos y esfuerzos ante problemas que ya han ocurrido anteriormente y que habéis resuelto conjunta y felizmente, podéis establecer algunas reglas en base a vuestra dinámica de pareja que os satisfagan a ambos y que os ayuden a evitar enfrentamientos y resentimientos en el futuro. 

  • Haced de vuestra intimidad vuestro fuerte

Tened en cuenta que cualquiera de las ideas anteriores se basa en que intentéis resolver vuestras disputas como una pareja, es decir, entre los dos. No es recomendable, y posiblemente sería contraproducente, implicar a terceras personas en asuntos que solamente os conciernen a vosotros dos. Las discusiones, los debates, las negociaciones, las proposiciones y los problemas se afrontan mejor desde la intimidad, el respeto y la confianza mutuos.

Las parejas, como toda relación social, son fuente inevitable de conflictos. En las relaciones y en la convivencia es habitual que se produzcan desacuerdos. Lo que marca la diferencia es la actitud con la que afrontáis estas situaciones: 

  • si las veis como motivo de ruptura irreconciliable, las ignoráis y os convertís en dos extraños que comparten vivienda, 
  • si las asumís como una oportunidad de fortalecer vuestra relación y conoceros mutuamente a un nivel más profundo.
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